La leyenda llanera del Silbón desde el sábado estará en la pantalla grande

by Adm on 17 agosto, 2011

Caracas, 16 Ago.- Desde este sábado, y por una semana, estará en el edificio de La Previsora el cortometraje El Silbón, Opera Prima de David Cabrera, quien seducido por la leyenda llanera decidió escribir el guión y rodar una película inscrita en uno de los géneros olvidados por la cinematografía venezolana: el suspenso.

El contraste de colores y la música protagonizada por el chelo le dan el clima a esta producción que “no es una historia para reirse, es una historia de traición”, como advierte Rómulo, personaje interpretado por Asdrúbal Menéndez, un discapacitado que espera el momento para vengarse de quien lo llevó a la silla de ruedas.

Desde el primer momento a Alí Rondón, que interpreta al hijo del Coronel Pablo Morillo (Miguelángel Landa), se le hace evidente una incomodidad: tiene ganas de pegarle un tiro a su padre.

“El hijo se ha visto maltratado por su padre y guarda reconcomios hacia él”, revela Cabrera, quien confiesa que la traición y la justicia son los temas que están en la atmósfera del cortometraje.

La voz de Rómulo cuenta frente a Morillo y su hijo la leyenda de El Silbón, fantasma de un jóven que asesinó a su padre y que vaga con saco de huesos de su víctima, perseguido por un perro que le muerde eternamente los talones.

En su relato detalla cómo el joven, al llegar a su casa luego de matar váquiros, encuentra a su enamorada tirada en el suelo, agonizando, y descubre que su padre fue el victimario. En la pantalla la lucha entre padre e hijo se da con machete en mano, simulando la pelea del garrote, un arte marcial criollo.

Se necesitaron un par de semanas de ensayo para lograr la coreografía de esta escena que, como dice el director, muestra “la agresividad con cierta poesía” que termina con el asesinato a machetazos del padre.

En la leyenda, el joven es castigado y maldecido por su abuelo, recibe latigazos que le abren heridas en la espalda. Además le echa un perro para que lo persiguiera hasta el fin de los tiempos. Así se convierte en un espanto que asesina y se come las vísceras de sus víctimas: “cobardes y traicioneros”, remarca Rómulo.

Entretanto, el personaje de Alí Rondón afina la oreja para atender a la voz de Rómulo, mientras sus ojos vigilan por la ventana la noche lluviosa: está a punto de ejecutar su plan.

Entre ansias de venganza, sangre, tráfico de armas, disparos y una pizca de pasión, al final el Silbón cobra otra víctima: un traicionero.

En la película también actúan Prakiti Maduro (Teresa), que es definida como la flor en ese desierto lúgubre y Javier Figuera, quien desarrolla un personaje que trata de disipar las tensiones.

Rodada en Parque Caiza durante dos semanas, esta producción de media hora de duración, fue financiada por el Centro Nacional de Cinematografía (Cnac) y coproducido por Xenon Films y La Novia Pintada Producciones, y tiene en la mira participar en festivales nacionales e internacionales.

En el futuro, el novel director pretende seguir explorando géneros que no han sido explotados por la cinematografía nacional, como la ciencia ficción, y por ahora aspira pulirse más en el cortometraje.

 

AVN

 

 

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